ORSAI, la caja y el gigante. Una historia inspiradora

Patricia Fernández
Madrid. 9 SEP 2018

Hace ya 16 años que el escritor argentino, Hernán Casciari, no tenía trabajo, pero tenía una idea y ganas, muchas ganas. De este modo, lejos de su tierra natal y casi sin él saberlo, iba a ser capaz de destapar una caja que, hasta el momento, había permanecido cerrada, y de derribar a un gigante que se creía invencible. Pero de la caja y del gigante hablaremos más tarde, en pro de centrar toda nuestra atención en el esfuerzo de Casciari y el camino que recorrió.

La determinación de Casciari tiene nombre, Orsai, una empresa editorial que comenzó siendo el humilde blog de un hombre que se encontraba, como él mismo reconoce, “fuera de juego”. Fuera de su Argentina natal, de su familia y de lo que había sido, hasta aquel momento, su vida. Hernán, que ya había trabajado en numerosos medios de comunicación, decidió escribir unos relatos que compartía su blog, su vía de escape. Unos cuentitos que comenzaron a leer cientos de usuarios. Y, de las humildes historias, Hernán fue capaz de crear una comunidad de usuarios tan grande que le llevó a ser gerente de su propia editorial, Orsai, y de una revista con una facturación de miles de dólares al año.

Fue en ese proceso, en el de los cuentitos, la revista y la posterior editorial, en el que Hernán, casi por accidente, se reveló contra una industria editorial que ahoga a miles de autores, a los que capta como productores de imaginación masiva, y que limita el acceso de los lectores a la cultura. De este modo, Casciari destapó la caja, que es la gigantesca estructura financiera que sostiene la producción y la distribución cultural editorial y que, paradójicamente, solo ha permitido a unos pocos escritores crearse una vida digna como cosecha fruto de su esfuerzo literario y artístico. En este sentido, una vez que Hernán destapó la caja y se enfrentó al gigante, decidió que su nueva editorial, Orsai, ofreciera a los creadores un sistema de publicación editorial vanguardista que les permitiese liberarse del yugo editorial capitalista.

Hoy Hernán ha vuelto a Buenos Aires. Hoy Hernán emplea su voz como eco que allana el difícil camino del autor en un mundo basado en las letras financieras. Mientras tanto, el gigante y la caja siguen creciendo. Aunque podemos decir que, gracias al ingenio de una mente inquieta y a las ganas de un espíritu desacoplado a los moldes, que un autor se sienta fuera de juego nunca había inquietado tanto a un gigante y a su caja.

 

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