RÍES

Ríes.

Y yo te dejo reír. Te dejo bailar. Te dejo llorar. Te dejo Ser.

Porque cuando te ríes de cómo la vida nos ha tratado, de cómo aquél te hizo pedazos, de cómo te partiste en dos con aquella llamada; ay Amor, cuando te ríes de la pena, parece que el mundo fuera de otro color.

Y yo te dejo que Seas. Porque cuando eres de madrugada, rota, ebria y sin vergüenza, ahí es cuando te doy la mano, te miro y te juro que no hay pena, ni gloria, que hoy duermes en casa.

Y tú te vuelves a reír. Porque siempre ríes. Y de tu risa no hay cura ni prevención. Porque cuando ríes a mi se me sana el Alma.

Y mi Amor, que sea tu risa, tu risa y no otra, la que cuando harta, sola y abatida, quiera escuchar para volver a la vida.

Porque cuando ríes el mundo para. El Mundo para, para escucharte reír.

A mi amiga del Alma, Sandra.

12 de septiembre de 2018, Madrid.