Luis Cepeda tiene magia, música y verdad

Patricia Fernández
8 de octubre de 2018 - Madrid
Son las nueve y dos minutos de la noche. Desengaño 13. Brilla Madrid, octubre abraza las últimas noches de calor y dentro del bar la música suena como vaticinio del regalo que esta noche voy a recibir. Luis Cepeda llega puntual a la cita, solo y vestido de gris. Le enseño lo que tenía pensado, ¿con o sin cámara? Sin cámara mejor, que quede por escrito, que las palabras de Luis hoy sean letras. Las mismas con las que ha conquistado el corazón de miles de personas.

Aunque parezca que las presentaciones sobran, Luis Cepeda, cantautor y natural de Ourense, esta noche va a revelar un mundo interior en el que quedarse a vivir. Después de su paso por Operación Triunfo, ha lanzado su primer álbum, Principios, y se está comiendo el mundo de mano de su música, de sus canciones y de su autenticidad. En unos días, exactamente el 10 de octubre, en el Espacio Zity de Zaragoza, comenzará su primera gira en solitario en la que compartirá su magia con miles de personas.

Por eso es el primer invitado en Personas que inspiran. Su historia, o la parte de su historia que él ha querido desvelar, es inspiradora. La vida de un joven que tenía un sueño, muchas ganas y que lo cumplió. Pero, sobre todo, la vida de una persona cuyos valores le han llevado a tener una mirada muy diferente a la que estamos acostumbrados y que hoy, en este bar apartado de Madrid, me acompaña.

“El fundamento para que una persona sea feliz es hacer lo que le gusta y vivir de ello”.

 

Primera pregunta, disparo. Aunque ya ha contestado sin palabras, quiero saber quién es Luis Cepeda cuando las cámaras se apagan, cuando no queda nadie más: “Soy una persona normal y corriente como cualquier otra que se presenta a un programa y le gusta cantar. Amigo de mis amigos, hijo de mis padres y con estudios. Me empecé a dedicar a la música de carambola”.  Dice que no se siente cómodo definiéndose, que se considera buena persona y que existen muchas cosas de él que se pueden conocer sin la necesidad de decirlas.

“Y ves, te dije que esta vez saldría bien

Que dos puertas cerradas abren cien

Que no me importa el cómo, sino el quién”

Mi MusaPrincipios

Cuando escuché Mi Musa me quedé prendada de la letra, de la historia de superación que escondía y de la narración de Luis.

Mi Musa es una canción que tenía antes de Operación Triunfo. Antes ya hablaba de esto, de historias de superación. De hecho, no habló de mí mismo, sino de otra persona. “Ves, te dije que dos puertas cerradas abren cien”, se lo estoy diciendo a otra persona. En ese momento estaba expresando que, después de un fracaso y gracias a ese fracaso, una persona puede tener mucho más éxito. Y después de un éxito, muy pequeño, igual también se cierran otras puertas para cosas que podrían haber sido más grandes.

Aparte de todo, yo siempre intento que las canciones las extrapolemos a uno mismo, que las personas sientan lo que estoy cantando como algo suyo, siempre. Es lo que intento, que vean los fracasos y los problemas con buenos ojos, todo aquello negativo que les pueda pasar, porque siempre los puede llevar a una cosa positiva. Es como el efecto mariposa de la vida cotidiana”.

Portada del disco Principios de Luis Cepeda
Portada del álbum Principios de Luis Cepeda (Universal Music Spain S.L.)

Sin darse cuenta Luis está respondiendo a muchas de las preguntas que esta noche le quería hacer. Pero no importa, porque escuchar a Cepeda es un placer, cante o te hable de la vida, de sus historias o del efecto mariposa. Por eso, por ese mismo efecto, afirma que “nunca, por muy mal o muy bien que lo haya hecho cambiaría algo de mi pasado. Todo son valores aprendidos y experiencias en la vida, y todo eso tienes que añadirlo a lo que eres tú, no necesitas cambiar nada”.

Cuando invité a Luis a participar en la primera entrevista de Personas que inspiran, no podía imaginar hasta qué punto esta tarde lo iba a hacer.

Y esta vez confesaría

 Que no duele la caída

Que se cierran las heridas

Y que todo es por ti”

Esta vez – Principios

Luis lo confiesa: la caída duele “muchas veces, pero por mucho que te duela, te tienes que acostumbrar a los golpes y a salir de ellos”.  Y es que él ya había probado suerte una vez, no lo consiguió. Sin embargo, lo volvió a intentar. Pero detrás había esfuerzo, horas y una persona que tenía un sueño. Ahora que lo ha logrado, los apoyos son innumerables, pero antes quizás no tanto.

“Hay personas de sesenta años que deciden ponerse a estudiar porque se dan cuenta de que algo les ha gustado o les lleva gustando toda su vida. ¿Por qué no hacerlo con 29 o 26? Creo que el fundamento para que una persona sea feliz es hacer lo que le gusta y vivir de ello. Yo he estudiado dos carreras que realmente sí que me gustaba estudiar y me veía haciéndolo, pero había algo que me gustaba mucho más y es la música”.

Y han sido la música y sus ganas de hacer lo que le gusta lo que han llevado a Luis a recorrer este camino. Porque, aquella vez que se presentó a Operación Triunfo y entró, dice él que, si hubiese fallado, “no era la última vez que lo iba a intentar”. Que igual, el mismo Luis que hoy llena teatros y estadios tocaría delante de cuarenta personas en el bar de su pueblo. Y que para él “vender es irrelevante, realmente vender más o menos no es un problema en la vida, mientras pueda vivir de esto y cantar para un grupo de personas que aprecien y compren la música que hago porque realmente les gusta”.

Un artista tiene que tener verdad y ganas. Los primeros discos están llenos de las ganas de contar muchas cosas”.

 Estoy segura de que el grupo de personas que comprarán, escucharán y sentirán la música de Luis como él quería, como propia, va a ser grande. Porque esa misma mañana, antes de Desengaño 13 y de bucear en la mente de este cantautor, me puse su disco en un salón, me relajé y dejé que fueran sus letras las que guiasen la entrevista de esta noche. Él afirma que lo mejor que le puede pasar en un concierto es “sentir que una frase o parte de una canción o la canción emociona de tal forma que la gente las siente como suya”. Pero ¿cómo lo hace Luis? ¿Qué creé que tiene que tener un artista para ser capaz de para transmitir tanto?

“Supongo que verdad y ganas, creo que los primeros discos de un artista están llenos de ganas de contar muchas cosas. La verdad y las ganas están sobre muchas cosas, querer contar cosas de tu vida personal intentando que todo el mundo empatice. Al final a todos nos pasa, nos enamoramos, queremos ser buenas personas… pero, básicamente, no soy un extraterrestre que tenga otra forma distinta a vivir las cosas. Lo que hago es extrapolarlo e intercalarlo en las canciones”.

Entrevista Luis Cepeda para Sobre Verso
Imagen de Luis Cepeda durante la entrevista. Autoría: Clara Román

Le confieso que escuchar su música es sentir a través de él, es formar parte de las historias que cuenta.  Luis es contundente, “no lloras por mi vida, lloras por la tuya, porque no conoces nada de la mía. Y eso es lo que se intenta”.

Pero yo quiero saber qué es lo que inspira a una persona de tal forma para escribir canciones que rozan el alma. “Una persona, en concreto, para hacer casi todo el disco; pero también me han inspirado otras personas, porque además tenía tres temas de antes. Me ha inspirado toda la trayectoria que tengo ayudando a ACNUR y a Aldeas Infantiles. Existen muchas cosas en mí que todavía están por contar y otras que ya he contado”.

Y aquí llega una de las facetas que más me ha gustado de Luis, su labor humanitaria y la forma en la que ha empleado la música como vehículo de canalización de ayuda a otras personas.

“Puta realidad

De vergüenzas ajenas

Este mar de fronteras

Tiene voz pero se irá” 

723 – Principios

723 es un número a ciegas que intenta crear una idea de crítica hacia los gobiernos sobre cómo tratan a las personas refugiadas; personas de las que un gobierno está a cargo, ya que no se pueden hacer cargo de su propia vida y que pasan a ser números. 722 es su pareja, son dos refugiados.

La estrofa es la historia en tercera persona de los dos refugiados y el estribillo, en primera persona, soy yo. Hablo sobre ellos, una crítica social de lo que está pasando, de cómo se sienten, de lo que tienen que hacer, de cómo tienen que irse en un bote en otro país sin haber nadado en su vida. De cómo se tienen que separar y reencontrar luego, la canción es un camino. Y al final digo que no importa nada, ni de las religiones ni de nada”.

Cuando Luis nos habla sobre 723, la impotencia se refleja en su mirada. Se emociona, traga saliva y pide otra botella de agua. Porque Luis, además de su música, tiene una faceta que 723 deja entrever. Una faceta que hace que sus emociones, en su música, no solo se escuchen, sino que también se lean.

En 723 había muchos enfados. Cuentas la historia sin entenderla, sin entender cómo dos personas se tienen que separar e irse de su país, y estás cabreado. “Vergüenzas ajenas de mar de fronteras”, hay muchas cosas con las que tú estás jodido cuando lo estás contando”. Esta faceta de Luis refleja sus valores como ser humano, unos valores que han dado nombre a su primer álbum, Principios. Unos valores que ha trasladado a la música.

“Esos valores me los han inculcado mis padres, me han educado de una forma muy distinta a los demás. No he tenido televisión en mi vida, tenía un periódico con el que absorber cultura, noticias… cosas que no fueran idiotizadoras. Luego me pasaba tres meses al año en una casa en medio del campo sin agua corriente, ni luz, ni nada y teníamos que sobrevivir como podíamos. Mis valores se los agradezco a mis padres. A lo siete años estás revelado porque no lo entiendes, pero cuando te das cuenta de las cosas lo agradeces porque no te sientes como los demás”.

Entrevista Luis Cepeda en Sobre Verso
Imagen de Luis Cepeda durante la entrevista. Autoría: Clara Román

Dice Cepeda que son esos valores, aquellos que le han inculcado a lo largo de su vida, con los que, en un futuro “quiero educar así a mis hijos, de una forma extraordinaria, para que crezcan de una forma extraordinaria”.

Las palabras de Luis siempre esconden algo que en unas ocasiones su mirada y en otras su emoción acaban por desvelar. ¿Qué es lo extraordinario para Luis Cepeda?

“Para mí es algo que se sale de lo ordinario, que es especial. Que marca un punto de inflexión en una gráfica de la vida humana, alguien que es extraordinario se sale de esa gráfica y ahí es cuando triunfas, eres feliz o realmente encuentras lo que te gusta”.

Luis sabe lo que le gusta, lo que le apasiona, lo que le da la razón de vivir, la música. Se ha salido de la gráfica, ha marcado un punto de inflexión y ha triunfado. Pero se ha esforzado, mucho, y lo sigue haciendo.  Él sabe que como artista ha ganado “mucha experiencia” y que ha intentado “absorber todos los conocimientos” que le han permitido “cambiar para mejor”. Además, su evolución personal respecto a su música le ha permitido expresar “muchas cosas que tenía dentro y que las he contado en forma de música”.

Admite que a veces compone porque “tengo un sentimiento que tengo que expresar de alguna forma, y por no decirlo en modo de un texto poniendo a parir a alguien lo digo en forma de canción y lo suelto”. Además, para él la música no tiene un límite temporal, por eso “hay canciones en mi Instagram que duran 50 segundos, porque lo que quiero contar lo cuento en forma de música. No concibo una canción como un prototipo de una secuencia temporal de tres minutos, sino como algo que quiere expresarse en forma de notas musicales o de melodía, independientemente de lo que dure”.

 

“A esta nueva gira me he enfrentado buscando a dos amigos que me acompañen (…). Es una buena forma de empezar, ya que te sientes arropado”.

 

Es precisamente la cercanía y la autenticidad de Luis las que le hacen grande como persona y como artista. En las distancias cortas, como aquí fiel servidora, se pone nervioso. Él ya lo había confesado, “será porque cuando estás con dos personas sientes que están muchísimo más pendientes de ti que si están mil, que están hablando o a otras cosas. Es como, venga, seguro que nadie está pendiente”.

En ese momento nos reímos, porque Luis sabe que de las miles de personas que le van a ver habrá, por lo menos, unas cuantas “pendientes”, como él dice. Pero Cepeda lo reconoce, si tocase en este momento y yo sacase el móvil, él dejaría de estar nervioso, “porque estarías pendiente del móvil y de grabarme, pero no del mismo momento en el que estoy yo”. Pero si Luis te canta Mi Musa, sea en un concierto de diez personas o en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, lo único que puedes hacer es estar pendiente de él.

“Y soy todo lo que un día quise ser

Y floto sin motivo con tus pies

Mi brújula, mi musa, mi mujer” 

Mi Musa – Principios

Para mí, esta es una de las frases más profundas de Principios. De esas que, cuando las escuchas, se te eriza la piel. “Y no es un mío de posesión”, ya lo explica Luis, sino “una forma cariñosa de llamar a alguien. Son tres palabras. Es una persona que esta puesta en tu vida para ser una brújula que te guía, una inspiración, porque por eso es tu musa y una compañera de viaje. Breve, claro y conciso”.

Esta junto a Pídeme la vida me han removido por dentro. Y Luis me avisa, he elegido justo las que compuso antes de entrar a la Academia.

“Y hoy sabemos que tú y yo juntos somos

Como el mundo entero

Que digan lo que digan, no conozco el miedo

Porque contigo yo sé que puedo” 

Si me dices – Principios

Esta fue otra de las canciones con la que, ensimismada en Principios, me emocioné. Mientras Luis bebe un poco más de agua, localizo este pedacito de su canción y se lo confieso, me ha fascinado y me gustaría saber más. “Es una declaración de intenciones por una persona con la que sentía que los dos sí que podíamos ser algo muy fuera de todo lo que pudieran opinar, de todas las críticas destructivas que íbamos a tener, de mil cosas. Estar con esa persona era como estar en una burbuja que no se podía romper”.

Y hablando de burbujas, el tiempo ha pasado y ya casi estamos al final del encuentro, pero cuando te sientas a entrevistar a una persona con una vida interior tan rica los guiones quedan a un lado. Y, probablemente, mientras me lees contándote la música de Cepeda a través de Cepeda, él está haciendo que alguna persona que “está pendiente” se emocione en su nueva gira. Es la segunda vez en un año que se marcha de gira, pero la primera en solitario después de haberlo hecho de mano de sus quince compañeros y amigos de Operación Triunfo.

“A esta gira me he enfrentado buscando a dos amigos que me acompañen, dos personas que ya conozco dentro del grupo de música. Es una forma muy buena de empezar una gira ya que te sientes arropado por ellos. Y bueno, con paciencia, porque los primeros conciertos serán un desastre, evidentemente, como le pasa a todo el mundo. Luego se irá cogiendo más soltura. No solo tengo que cantar dos temas como en la gira de Operación Triunfo, sino 18, y va a ser un poco heavy para mi garganta y para mi salud física. Por eso, tener a alguien al piano que es amigo mío ayuda mucho, Iván Herzog, que también canta y compone, y el guitarrista que es Diego Cartón, que canta y es compositor. Vamos tres cantantes a la gira, y cantarán temas suyos, para que yo descanse, está todo pensado”.

Luis se va de gira con dos amigos y músicos, pero, además, vuelve a su tierra, a su hogar, a Ourense. Bromea y dice que, probablemente, será “un desastre” porque todas las personas que le conocen “de toda la vida” estarán en primera fila. Pero en el fondo él sabe que no será así y que no hay nada como volver a casa. Porque es precisamente en su casa, en su hogar, donde se encuentra la persona a la que Luis admira más, su padre.

“Mi padre es un sabio, es una persona que sabe de todo. Es una de esas personas que te dije que, a los sesenta, empezó algo que le gustaba. Fue arquitecto toda su vida y amante de las guitarras, cantaba y tocaba, y a los cincuenta y poco se planteó construir él mismo las guitarras. Y ahora es luthier de guitarras de concertistas profesionales. Las hace a mano y va por la trescientas y pico. Ahora tiene sesenta y nueve. Pero es algo que le gusta, que le apasiona. Se pasa el día en el garaje, barnizando, puliendo… Él es luthier y lo descubrió a los cincuenta y pico”.

Fue su padre, ahora luthier, junto a su madre, los que le dieron los valores que ahora tiene y la cultura que él cuenta que absorbió. Por eso, no puedo dejarle marchar sin que nos recomiende un libro. Piensa por un momento y nos aconseja su última lectura, “La catedral del mar”. Luis lo considera una gran historia y dice que le fascinó porque “realmente te lo crees y te lo imaginas”. Además, nos recomienda a un artista, Pablo López, porque, como Luis ya nos vaticinó antes, tiene “lo que un artista debe tener, la verdad”.

Así que, con la verdad de este pedazo de artista y persona que hoy nos ha compartido mesa en Desengaño 13 y con una historia inspiradora, dejamos que sea Luis Cepeda quien tenga la última palabra para mandar un mensaje inspirador a personas que estén persiguiendo sus sueños.

Que no dejen de hacerlo, aunque tengan sesenta años y no lo hayan hecho. Porque cuando dejen de hacerlo serán totalmente infelices. No se pueden rendir ni conformar”.

Luis Cepeda entrevista Principios para Sobre verso
En el final de la entrevista. Autoría: Clara Román

Patricia Fernández Montero.