INCENDIOS de Wajdi Mouawad

COMENTARIO CRÍTICO 
Los personajes

Incendios es una obra teatral en la que a través de las pistas que el personaje principal, Nawal Warman, deja a sus hijos, Simón y Julia, ambos tratarán de reconstruir el pasado de su madre en busca de un padre y un hermano a los que nunca llegaron a conocer.

Uno de los elementos más interesantes de la obra, sino el más, es la configuración de sus personajes como elemento vital y conductor de la trama. A través de ellos Mouawad consigue el desdoblamiento del tiempo en una obra en la que el pasado, el presente e incluso, el futuro, convergen en el hilo conductor del personaje principal: Nawal Warman. La atemporalidad de la misma nos permite analizar al resto de sujetos y darle sentido a una obra en la que los tiempos convergen sobre el papel.

A continuación, analizaremos cuáles son las características de estos personajes que hacen que Mouawad configure un entramado sorprendente, novedoso y un tanto espinoso que exige un lector plenamente activo.

“El presente e incluso, el futuro, convergen en el hilo conductor del personaje principal: Nawal Warman. La atemporalidad de la misma nos permite analizar al resto de sujetos y darle sentido a una obra en la que los tiempos convergen sobre el papel”.

En primer lugar, como se ha mencionado anteriormente, la temporalidad de los participantes es fundamental. En esta línea podemos catalogar los personajes en aquellos que actúan en el presente y aquellos que actúan en el pasado, siendo Nawal el punto de unión entre ambas temporalidades. La obra se inicia con los “gemelos”, Simón Warman y Julia Warman, y el abogado, Hermite Lebel, encargado de las gestiones del fallecimiento de Nawal. Es decir, en este plano, el personaje de Nawal Warman ha fallecido. Todos ellos formarían parte del bloque “presente”, aquellos que viven en la actualidad.

Gracias a la atemporalidad Mouawad consigue que personajes fallecidos tomen un papel activo en el desarrollo de la trama.

Esta caracterización es uno de los ejes más complejos y sorprendentes de la obra, pues a través de este juego con el pasado y el presente Mouawad consigue que personajes que, en teoría, han fallecido, asuman un papel activo en la obra que permita su comprensión por parte del lector. Pues, como más adelante explicaremos en el apartado de los diálogos propios de cada uno, conviven los “vivos” con los “muertos”.

Este desdoblamiento temporal responde en gran medida a la extraordinaria caracterización psicológica. Alejado de tópicos y clichés literarios, Mouawad abandona la vieja tradición literaria de “buenos y malos” y nos muestra un conjunto de personajes con luces y sombras. Esto se pone de manifiesto en Nawal, la cual pasa de ser a ojos de sus hijos (y a través de ellos, a ojos del lector) una mujer “rara”, callada, casi loca, a convertirse en una mujer fuerte y cuya historia es digna de admiración.

Este alejamiento de los tópicos tradicionales adquiere mayor fuerza por el hecho de que se rompen estereotipos: es relevante que el personaje principal, fuerte, decidido, luchadora y valiente, sea desempeñado por una mujer que ha tenido que enfrentarse a situaciones muy adversas en su vida y de las que ha sacado una gran resiliencia.

El tratamiento impecable de los diálogos garantiza la sensación de continuidad en una historia diluida en el tiempo.

Otro de los puntos fuertes de la obra son las emociones de los personajes, y más estrictamente, los patrones de conducta heredados y que han sido transmitidos en las mujeres de la familia de Nawal de madres a hijas. La ira de las hijas hacia sus propias madres y la preocupación por “romper el hilo”.

Otro de los elementos fundamentales de los personajes son los diálogos entre ellos. La importancia de estos es suma pues recordemos que, al ser una obra de teatro, la palabra se convierte en el elemento de cohesión entre pasado y presente. A través de los diálogos Mouawad consigue que una historia que está tan diluida en el tiempo, donde los personajes son muchas veces desconocidos entre ellos mismos, pueda tener un valor y un significado completo.

“Ahora que estamos juntos todo estará mejor”.

Otro elemento verbal con el que Nawal une pasado y presente es una frase que repite a lo largo de la obra en momentos clave: “ahora que estamos juntos todo estará mejor”. Es de los pocos elementos característicos de la mujer que se mantiene constante a lo largo del tiempo. A través de esa frase se crea un vínculo entre aquellos personajes a los que Nawal había querido y que guardan un parentesco familiar: Wahab, su hijo Nihad, Simón y Julia. Pero no solo las palabras tienen importancia en la obra, el silencio adquiere una importancia vital. El silencio de Nawal es recibido por sus hijos como “un castigo” de una madre que ellos consideran que no los quiere. Este silencio además es heredado por ellos mismos a medida que descubren el pasado de su propia madre.

Mouawad consigue un equilibro perfecto entre realismo y ficción dando lugar a una obra dinámica y reflexiva.

Para finalizar este análisis de los personajes, lo completaremos acordando que se trata de personajes-personas, debido al realismo y carácter humano que Mouawad les inyecta. De este modo consigue un perfecto equilibrio entre la acción y la reflexión de los mismos dando lugar a una obra dinámica, aunque reflexiva, gracias a la compleja caracterización de sus personajes.

En conclusión, vemos como en Incendios la complejidad de la estructuración de los personajes responde a la necesidad de acoplar la atemporalidad de la obra de una manera que sea activa y dinámica, pero comprensible al mismo tiempo. Y como Mouawad lo consigue a través de la caracterización psicológica y emocional, de la importancia de la palabra y el silencio que acaban por desglosarse en un profundo análisis del papel de cada personaje.