“No entiendo una sociedad en la que la igualdad entre mujeres y hombres no sea un pilar fundamental”

PATRICIA FERNÁNDEZ MONTERO 
Madrid 24 OCT 2018 16:05

Son las ocho menos cuarto de la tarde de un domingo, Madrid. Al otro lado de la línea telefónica, desde un pueblo de la provincia de Alicante, en Ibi, Rubén Martínez Ribera, escritor y político, atiende mi llamada. Con voz cansada, fruto de su incesante actividad académica, literaria y política, Rubén me comenta, con tono desenfadado, que ha dormido poco durante estos últimos días y que se encuentra nervioso, ya que las elecciones locales están a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, lo que ensalza las dos facetas de Martínez Ribera no se puede llegar a entender sin conocer la otra cara de la moneda, y es que Rubén es un joven de veintiún años, graduado en Estudios Ingleses por la Universidad de Alicante, que cuenta con dos novelas publicadas, Diario de un amor y El secreto de la desgracia (ECU), y que está al mando de la Secretaría de Igualdad del PSPV de La Muntanya.

Ya que hoy me reúno telefónicamente con un escritor, no encuentro mejor manera de describir la corta, pero intensa trayectoria vital de Rubén, que trayendo de vuelta a uno de los grandes de la literatura española. Y es que, como decía Machado, “caminante, no hay camino/se hace camino al andar”

Rubén, publicaste tu primera novela, Diario de un amor, muy joven, con tan solo 17 años, ¿por qué te decidiste a escribir una obra a tan corta edad?

Lo empecé a escribir con 14 o 15 años, en realidad, mi idea inicial no era escribir una novela. En primer lugar, vino como un regalo a mi madre, mi intención era escribir un breve relato que más tarde le iba a regalar. Sin embargo, poco a poco veía cómo el relato se iba extendiendo y decidí continuarlo, la trama me parecía buena para darle una continuidad, hasta que al final se creó una novela.

¿Cómo viviste la experiencia de publicar un libro siendo tan joven?

Con mucha ilusión, hasta los 16 años que decidí publicarla en ningún momento me había imaginado que, algo que yo hubiese escrito, pudiere llegar a publicarse y a ser leído por alguien más. Fue un proceso largo que viví con muchos nervios, porque desde el primer momento yo quería ver los resultados, la portada, la maquetación, quería verlo todo. Pero claro, los que estamos en este mundo sabemos que es un proceso muy largo y que los resultados se van viendo muy despacio, pero que desde luego tiene su recompensa.

¿Cómo conseguiste publicar una obra literaria?

Diario de un amor fue una auto publicación, se publicó en ediciones Teixereta, a los que les estoy eternamente agradecido por haberme dado la oportunidad. Para publicar la novela necesitaba patrocinadores que nos acompañaran en esta aventura y confiaran, no solo en mí, sino en Diario de un amor. Así que fui preguntando a diferentes empresas de Ibi, a personas que quisieran ayudarme para poder publicarlo y que contribuyesen, de alguna manera, a sacar adelante mi opera prima.

Tras la publicación de tu opera prima, ¿cómo enfocabas tu futuro literario?

Lo veía como un hobby. De hecho, al terminar Diario de un amor, no tenía intención de seguir escribiendo para publicar. Pero las cosas vinieron así y me surgió otra historia. No me planteaba continuar publicando, pero tampoco el éxito que tuvo Diario de un amor.

¿De qué trata esta primera novela?

Esta novela siempre la he definido como una novela romántica con tintes realistas. Siempre me ha gustado escribir, de hecho, Diario de un amor no es lo primero que escribo. Anteriormente había escrito pequeños relatos, pero sí que es verdad que Diario de un amor representa una historia romántica que habla de temática social.

En esta temática social que comentas se encuentra la violencia de género que aparece en esta obra, ¿cómo te documentaste para abordar una cuestión tan compleja con tan solo 14 años?

Tenía muy claro que no quería que fuese solo una novela romántica, sino que la historia tuviese un trasfondo y que sus personajes significasen mucho más que una historia de amor, de ahí que decidiese centrarlo en la temática social y, más concretamente, en la violencia de género. Me documenté observando la realidad, saliendo a la calle y, desgraciadamente, viendo los casos que casi a diario están en los medios de comunicación, además de leyendo mucho.

En tu segundo libro, el Secreto de la desgracia, continúas abordando temáticas sociales, ¿por qué?

Diario de un amor y El secreto de la desgracia son dos novelas muy diferentes. En la primera, yo era un adolescente, y la historia de amor es muy utópica, con tintes sociales, pero no profundizo en lo social, ni en las políticas de igualdad o la lucha contra la violencia de género. Sin embargo, en la segunda sí que puedo decir que es mucho más importante la temática social, el análisis del estado de las políticas de igualdad en el país y de la lucha contra la violencia de género, que la propia historia de amor que puedan tener los protagonistas. Para mí es el reflejo de una realidad muchísimo más importante que la propia historia de amor.

¿Qué te hace estar tan comprometido con esta realidad como para trasladarla a tus proyectos literarios?

La verdad es que para mí siempre ha sido muy importante y he estado muy pendiente de los temas políticos y sociales del país, no entiendo una sociedad en la que la igualdad entre mujeres y hombres no sea un pilar fundamental. Veía los medios de comunicación abrir sus portadas con noticias de mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas y se me rompía el alma, pensé que, la mejor manera en la que yo podía hacer llegar a la gente mi crítica a esta lacra social y mi defensa a los derechos humanos y la igualdad, era escribiendo y concienciando a la gente de lo que está viviendo este país. Porque muchas veces, si no le pasa a alguien cercano, a nuestra madre, nuestra hermana o hija, no le damos importancia. Necesitamos más concienciación y que la gente se dé cuenta de que es un problema que nos afecta a todos y a todas como sociedad y no únicamente a las mujeres y familias que sufre situaciones tan brutales.

Rubén, hablas de la necesidad de concienciación, ¿crees que existe falta de concienciación en la juventud respecto a temas sociales y en concreto a la igualdad?

Sí, por desgracia. En los últimos años hemos visto un fuerte retroceso en la concienciación de los más jóvenes, lo que está propiciando que las y los jóvenes estén adoptando actitudes absolutamente machistas. Leía el otro día que el Barómetro de 2017 del proyecto Scopio elaborado para el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud decía que el 27% de los jóvenes ven normal la violencia de género en la pareja. Esto me lleva a reflexionar sobre qué estamos haciendo mal las generaciones anteriores para que los más jóvenes piensen así. Por eso opino que la educación es vital. No podemos eliminar de un plumazo la educación para la ciudadanía en las escuelas e institutos, ni dejar que la filosofía deje de formar parte del currículo educativo. 

No podemos permitir que todo lo que se ha trabajado hasta ahora por los derechos de las mujeres se vaya al traste por la falta de concienciación en las nuevas generaciones.

Además de escritor eres Secretario de Igualdad del PSPV de la La Muntanya, ¿cómo fueron tus inicios en la política?

Siempre he tenido un gran interés. Mi madre contaba como anécdota que, cuando yo era pequeño, mientras mis compañeros de clase veían los dibujos animados yo veía las noticias, las sesiones de control al presidente de gobierno…, cosas que realmente los niños y niñas de mi edad no solían hacer.

Oficialmente empecé en la política tras las elecciones locales de Ibi de 2015, cuando la candidata socialista de mi localidad me propuso formar parte de la lista electoral. A partir de ahí comenzó todo, yo acababa de cumplir 18 años y para mí fue brutal que, con apenas 18 años recién cumplidos, formase parte de una candidatura. Significaba formar parte de un proyecto político para cambiar mi pueblo, me inscribí como militante y comencé a trabajar desde el área de las políticas de igualdad.

Han pasado cuatro años de aquel momento tan importante y ha sido muy intenso, lo he vivido con ilusión, ganas de trabajar día a día desde la base, ya que es primordial que un político empiece a trabajar desde la base, conociendo su pueblo y la problemática de sus vecinos y vecinas. Desde ese momento entiendes y tienes conciencia de las dificultades de las personas cercanas a ti.

¿Cómo combinas tu actividad en la política con tus estudios universitarios?

Con trabajo, esfuerzo, paciencia y pocas horas de sueño. Al final uno se acostumbra, porque si haces lo que quieres y trabajas por lo que has soñado siempre no importa las pocas horas de sueño, el cansancio o el volumen de trabajo, porque al final todo tiene su recompensa y para mí es gratificante ver que mi trabajo afecta de manera positiva a la sociedad. En el caso de la política en la comarca y en la literatura a mis lectores y lectoras.

¿Existe alguna persona del mundo de la política que te haya inspirado a escribir la segunda novela?

Sí, desde luego. En el momento en que empecé a escribir El secreto de la desgracia yo ya estaba muy interesado en la política y la veía, no desde dentro ya que empecé más tarde, pero sí que de otra manera. Tengo personajes principales que están inspirados en referentes políticos para mí. Muchas veces se piensa que el mundo de la política es un mundo oscuro y difícil, pero es como todo. Para mí hay personas en este mundo maravillosas y valiosísimas, que al fin y al cabo son referentes, y no hay mejor manera que inspirarse en un referente que represente parte en una historia tuya.

¿Nos podrías citar a algún referente que esté en esta novela?

En realidad, son muchas personas y la entrevista nos quedaría larga. Son mucha gente a la que le estoy agradecido por lo que han hecho por mi comunidad, la Comunidad Valenciana y por este país.

¿Ni uno?
No, no quiero hacer a unos más importantes que otros.

Has anunciado en tus redes sociales que estás trabajando en un nuevo proyecto y, el pasado domingo, diste a conocer que se trataba de una novela ¿algún adelanto que nos puedas hacer al respecto?

Es un proyecto totalmente diferente y ambicioso, para mí rompe con todo lo que he hecho hasta ahora. Si en el Secreto de la desgracia me abrí en canal hablando de temas sociales, en este voy mucho más allá. Ha sido muy difícil esta nueva obra literaria, pues ha sido un proceso más corto en tiempo que en el resto de las obras, pero muchísimo más intenso, con subidas y bajadas, momentos de desánimo y otros en los que pensaba que sí que debía continuar. Pero me siento muy orgulloso, ya que es algo diferente, que me ha costado mucho y a lo que le he dado muchas vueltas. 

¿Un libro para recomendar y un referente?

Si me tengo que decantar por uno elijo El cuento de la criada de Margaret Atwood. Es interesantísimo y hace una crítica brutal a la sociedad de Estados Unidos, pero que se puede extrapolar a cualquier país del mundo. Ofrece un ápice de esperanza pero también que nos debemos mantener firmes en la lucha por los derechos sociales y de las mujeres, porque cuestan muchísimo que se hagan efectivos y que lleguen a aplicarse, pero se eliminan de un plumazo, y es un peligro que corremos en cualquier país. 

Y una persona, Carme Chacón, para mí fue la persona que me inspiró para entrar en política al ver su ilusión, su fuerza y sus valores. Yo me miraba en ella, pese a que por desgracia no tuve oportunidad de conocerla, pero fue muy importante escucharla en sus discursos y entrevistas, fue imprescindible. Creo que el partido socialista, la socialdemocracia y el país le debe mucho. Fue una mujer que consiguió romper un techo de cristal muy importante al ser la primera ministra de defensa del país. 

¿Qué le dirías a un joven que quiere publicar por primera vez una novela o cualquier otro proyecto literario?

Le diría que cualquier joven que tenga en mente publicar algo que tenga escrito que no se rinda, que mantenga su ilusión y sus ganas intactas, que lo intente y que se esfuerce. Si no es a la primera, pues a la segunda, pero es una experiencia muy gratificante. Yo recuerdo perfectamente en mi intervención en la presentación de la primera novela que la definí como un hijo, porque, desde luego el proceso fue más largo que nueve meses, pero al final es una creación tuya, es algo tuyo y es muy gratificante y bonito ver que tienes una novela en tus manos y que la has escrito tú. Que te has pasado la vida leyendo historias y novelas de muchos autoras y autores y de pronto lo que tienes en tus manos es solo tuyo, es una sensación indescriptible, la verdad.