Corre, hermana, corre

Escribo esto con el Alma encarnizada, el corazón trillado y las manos enviudadas. En memoria de Laura Luelmo, que de nosotras ha sido arrancada. Porque aquella tarde solo querías correr, que tu marcha se transforme en fuerza y en amor para que seas la última a la que tengamos que llorar. 
Por ti, Laura. 

Si tú supieras. Si tú supieras que aquella tarde, en aquella calle, de aquel lugar.  Pero qué injusto. Qué rabia. Cómo quema. Cómo hierve la sangre, hermana. Que de todo esto, el más aventurero y ciego, solo te diga que tú, de haberlo sabido, aquella tarde no hubieras salido.

Hoy nosotras queremos llorar tus lágrimas. Queremos rehacer tu tarde. Queremos andar tus pasos. Queremos traerte de vuelta. Y seguirte la carrera.

Nosotras, las exageradas, las radicales, las que nunca tienen razón. Hoy nosotras que gritamos con el corazón en llamas y la mirada tibia, hermana, que te han arrancado de nuestros brazos y que nos están matando.

Nosotras vestidas de luto con un púrpura que desgrana nuestro lema. Nosotras que pisamos suelo firme por las que ya no quedan.

Hermana, si tú supieras que hoy tus pasos, tus ojos, tu pena, son nuestra fuerza.

Tú avisabas, hermana, ¿por qué no te quisieron escuchar? Que corrías, corre, corre, y ahora corres libre a otro lugar. Y yo ¿qué te puedo decir yo? Que tu partida forzada, descarnada y dolorida sigue quemando aquí. Mientras dueles hoy, dolerás también mañana, hermana.

Te han arrancado de nosotras y contigo los esquemas de quienes revisten de crepusculares excusas nuestra masacre se han derrumbado. Media tarde y tú corrías (corre, hermana, corre), que tú no pedías nada, que querías ser libre y no te han dejado ser.

Por ti que continúa esta lucha.

Por ti que hoy nuestros gritos se deshacen en la inmensidad de verte marchar.

Por ti que nuestra fuerza se multiplica.

Por ti hermana, y porque ninguna más vaya contigo.

Y yo ¿qué te escribo? ¿qué te digo? Que está la sociedad enferma. Que solo nos recuerdan cuando a una de nosotras la arranca el mismo demonio. Que nos quieren ver llenas de odio. Que no pueden, hermana, que no. Que somos más fuertes. Que eres más fuerte.

Por eso corre, corre.

Vuela a donde no te podamos alcanzar. Y que estas palabras sean tuyas. Que todo el dolor se lo lleve el viento. Que batas tus alas para darnos aliento.

Corre, hermana, corre.

Y que seas tú, Laura, la última de nosotras que se haya a marchar.

Por ti la lucha continúa.