Ya me lo advirtió Sabina

Carmesí de las cien baladas que ensordecí. Penitencia de mis desvaríos. Me mato contigo aquí. Susurra Sabina tras el portón. Oídos sordos a quién canta. Esquela de beso sobre tu pecho desnudo. Supiste a dolor. Ni hubimos de morir, ni nos mató. A regocijo de él supimos vivir. Para enraizarme en ti de madrugada. Y…

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