Siete vidas para matar a la gata

Dormimos poco. Pero benditas las ojeras y el cansancio de las noches en vela. Y benditas las cuatro de aquella mañana. Quería partir el reloj. Suicidar mis sueños. Y dormir hasta que el verano se acabase. Y con él tú.

Mataste agosto. Disparo certero. Directo al corazón. Otros ojos te han visto ya besar. Pelo lacio al viento. Mirada estival. De traje señorito. Pulcro al tacto ajeno. No me vas a olvidar.

Amasijo de intenciones. Yo te sé guiar. Y en la distopía de nuestra historia te voy a guardar. Catarsis de mis mentiras. No dije una sola verdad. Y de ellas te enamoraste. Y en ellas me sé refugiar.

Que no. No. Y no. Suspiro de consentido. Niño de filo hino. Mimo de mamá.  Desapareces sin advertirlo. De las siete que teníamos, seis nos quedan ya.

Cae la noche y somos pardos. Clava en mí este puñal. Que lo que sangre lo haga en verso. Y con estos mismos te vas a marchitar.

Penitencia en silencios. Soy reo de tu maldad. Sonrisa pícara. Piel dorada. Finges mal haberme olvidado ya.

Estremece el cielo entre tus gritos. Llora el malecón mi desamor. Fuerza endeble al llanto ajeno. Balazo al gato. Me quedan cinco para matarme yo.

Historia vulgar de papel corrido. Sentimientos al uso. Vil intención. Amante raso sobre mi cuerpo. Mente de caucho. Le falta pudor.

Cuatro llacen en la recámara. Cuatro vidas de madrugada. Fusil al viento. Retina al cielo. Me mato aquí sin morirme yo.

Anaquel de heridas mal sanadas. Panacea dormida de mi dolor. Soy mártir, juez y bala. Y en esta historia vivo tres vidas por los dos.

Ironía de noche parda. Lecho ajeno al tacto. Pecho de almidón. Peaje a piel extraña. Billete de huída. Fortuna del dolor.

Doble alma aquí descansa. A ras de un corazón. Y si gata, mentirosa y mala. Llacen versos, poesía y alcohol.

Dos vidas sobre mi cama. Te escapas tú.  Me enzarzo yo. Mato una con desgana. Pulcra estacada. Astilla en el corazón.

Rezuma mi cuerpo desnudo. Caliz de fuego. Guerra sobre el papel. Paz firmada con descaro. Te pienso entre claveles. Le beso a él.

Lágrimas de sal. Mar de mis penas. Viento mío llévame. Y con esta vida que me queda, teje los versos sobre el dosel.

Gata y parda. Noche en vela. Ojeras de desazón. Lloro de sangre y hiedra. Me mato en estos versos. De las siete, solo quedo yo.

Se ha sucidado el verano en las últimas coletadas de luz morada.