Llanto de poeta

Hablo de Neruda.
Del Genio.
Figura difusa,
viil redención.

Brotan nombres (cientos).
Insulsos
inconexos
históricos.

Trato de adivinar
de colgarme
domesticarme.
Sabiduría infinita.

Sexo.
Política.
Erudición.

Santa Trinidad.

Ignición.
Cognición:
hablas de Sócrates,
bailas con Freud,
te deleitas en griego de Platón.

Yo me recreo en dos tiros:
En la Granada de treintena.
Y el beso a la tierra.
Llanto de poeta.

Y Madrid retumba,
melodía fugaz.
Hoy es mañana,
aún podemos sanar.

Horas maltrechas
pasos de alambre
distancia vital.
En la Ciudad.

Amantes
por una
por cien.

El amor es así
No siento creer.
Es la decadencia
de su bondad.

Te adivino entre las voces (ya saboreadas):
las palabras ya escritas
la poesía de diván
la filosofía de sostén.

No hay sexo,
solo café.
No hay amor,
solo te admiro.

Madrid a contrapunto.
Bala redentora.
Aquel disparo,
no era para ti.

No somos tan viejos,
no soy tan joven.

Ella ya no está:
socavo mi dolor
tú le pones nombre.
Yo negocio el precio.

Gris.
Negro.

Recuerdos convulsos.
Una francesa.
Poco descaro,
creatividad, dices.

Sabes y conoces.
Escucho y admiro.
Grandes hombres,
grandes mujeres:
no somos equidistantes.

No voy a ceder,
he sangrado lágrimas.

Pues escribe
Deshazte
Húndete.

¿Y si no salgo?

¿Y si me acabo?

Lo de dentro, fuera.
Lo de fuera, dentro.
Vil cognición.

Tú y Madrid.
La maldita ciudad.
De poetas en obras.
De hostil tempestad.