Doctor Antonio Zayas: “Las plantas de paliativos de oncología carecen de una asistencia psicosocial”

El amplio recorrido profesional, docente e investigador del doctor Antonio Zayas (Universidad de Cádiz) le vale su reputación en el campo de la investigación científica de la psicología. Actualmente está inmerso en diversas investigaciones de psicología positiva en mujeres con cáncer de mama y trabaja en un equipo interdisciplinar para sacar adelante la aplicación E-Health, que pretende optimizar la atención a estas pacientes. Me cito con él desde la ciudad gaditana en una videollamada que pulveriza los 600 kilómetros que la separan de Madrid para charlar sobre resiliencia en mujeres con cáncer de mamá, la atención psicológica en la sanidad pública y sus investigaciones científicas de la psicología positiva.  

El Dr. Zayas, cuyo motor de investigación es entender cómo “el ser humano hace frente a la adversidad”, advierte de la necesidad de que la resiliencia, ese concepto tan manido, y la psicología positiva sean tratados desde un punto de vista científico. “La psicología positiva no es fomentar la felicidad por encima de todo, eso son los vende humos del coaching, que no tienen nada que ver con lo que es la ciencia. Lo que queremos es no negar el sufrimiento y el dolor para las mujeres. Se trata de, una vez se ha pasado el trauma, extraer los aspectos positivos, darles sentido y ser capaz de crecer”.  Precisamente una de sus últimas investigaciones aborda las estrategias de afrontamiento en los niveles de resiliencia en mujeres con cáncer de mama y sus efectos en el bienestar psicológico. 

P – Doctor, pasó años investigando el marco de la infancia y de la adolescencia, en 2016 comenzó a publicar estudios sobre el bienestar psicológico y la resiliencia en mujeres con cáncer de mama, ¿por qué se produjo este cambio en su línea de investigación?

AZ – Al entrar en la Universidad de Cádiz en 2013 me enteré de que había una línea de investigación de cáncer de mama y me pareció fundamental la psicología positiva en mujeres con cáncer. La experiencia fue muy grata, ya que los datos demuestran que las mujeres con cáncer de mama, en comparación con mujeres que no han sufrido la enfermedad, tienen mejor nivel de salud mental porque le han encontrado un sentido a su vida. El impacto de este cáncer es tan duro que, si no se enseña a hacer frente a esta adversidad, es muy complicado.

Las plantas de paliativos de oncología carecen absolutamente de una asistencia psicosocial que te ayude a digerir todo lo que está pasando.

P – ¿En qué medida la personalidad de una paciente es clave en el desarrollo de estos niveles de bienestar, al margen del apoyo psicológico?

AZ – Una variable es la estrategia de afrontamiento que emplean las personas en situaciones complejas. En líneas generales si tenemos estrategias de afrontamiento adaptativas, como ser capaz de hacer una reinterpretación positiva de determinados momentos, estas son amortiguadores para prevenir el desarrollo de la ansiedad y la depresión y de fomentar el bienestar. También hay una parte relacionada con los rasgos de la personalidad y con el sistema de creencias. Además, el apoyo psicológico es fundamental, aunque hay mujeres capaces de desarrollar estas habilidades por sí mismas.

P – ¿Este porcentaje de mujeres es significativo?

AZ – De la primera muestra con la que nosotros trabajamos un 80% no había recibido terapia psicológica y tenían niveles elevados de resiliencia. En la intervención psicológica la resiliencia no es lo que más se fomenta, sino otros aspectos que son predictores de esta. Damos estrategias de afrontamiento adaptativas, trabajamos variables que puedan predecir mayores niveles de resiliencia, entre ellos la inteligencia emocional. Buscamos hacer una intervención integral y holística para fomentar que al final se desarrolle la resiliencia como tal. A nivel emocional no nos damos cuenta de que tenemos hambre hasta que nos ponen el plato para comer

P – Respecto a pacientes con mayores dificultades para llevar la enfermedad, ¿cómo se aborda su intervención psicológica? 

AZ – Se pone en marcha una intervención psicológica de carácter cognitivo-conductual, dado que probablemente no hay una aceptación, que es la base. Yo siempre digo que cuando uno acepta la enfermedad el malestar baja de manera importante. A veces tenemos que hacer una intervención psicológica pura y dura de corte cognitivo y conductual en el que enseñemos a la paciente a ser capaz de reestructurar sus ideas. Una buena intervención psicológica es algo complejo, lo hacen muy bien desde la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). A nivel emocional no nos damos cuenta de que tenemos hambre hasta que nos ponen el plato para comer

P – ¿Considera que existe un acompañamiento psicológico efectivo por parte de la atención primaria?

AZ – Las plantas de paliativos de oncología carecen absolutamente de una asistencia psicosocial, de una psicóloga o una trabajadora social que te ayude a digerir todo lo que está pasando. No hay psicólogos para pacientes con cáncer, sino la planta de salud mental. Es decir, se deriva a pacientes sanos mentalmente con enfermedades físicas y desde salud mental no saben cómo actuar. No hay una atención integral y holística que sea completa a las necesidades de pacientes con cáncer. Está la oncóloga, la enfermera, pero ¿quién cuida de la salud emocional? Depende muchas veces de la voluntad del profesional sanitario, que quiera ser más o menos cálido. 

P – ¿Qué consideración tiene la salud mental en nuestra sociedad?

AZ – Las personas han visto lo rápido que es coger un trankimazin o alprazolam, tomarse uno y que las señales de ansiedad bajen. No le damos importancia a cuidar la salud mental porque la solución rápida es la pastilla. Estamos creando una sociedad adicta a los ansiolíticos y a los psicofármacos. A esto se le añade que las mujeres con cáncer de mama, por estar recibiendo un tipo de intervención concreta hormonal,  no pueden tomar antidepresivos ya que está contraindicado. Es decir, no les pueden dar antidepresivos, pero tampoco le ofrecen un psicólogo. A nivel emocional no nos damos cuenta de que tenemos hambre hasta que nos ponen el plato para comer porque la sociedad no le da importancia. 

Unidades como Cruz Roja o la AECC trabajan con pacientes con cáncer, pero no deberían ser organismos privados, sino un protocolo de la administración.

P –  El pasado 19 de octubre se celebró el Día Mundial del Cáncer de Mama en el que se suelen realizar distintos eventos y campañas mediáticas. En relación a sus recientes investigaciones, ¿qué lectura haría de la visión mediática y social que se proyecta de este tipo de cáncer?

AZ – La prevención y la sensibilización se están tratando bien en los medios, pero se le resta importancia a otras enfermedades. Por otro lado, a veces se trata mal en los medios cuando, por ejemplo, alguien fallece. Se dice que ha fallecido “tras luchar contra el cáncer”, lo que provoca que personas que en ese momento estén viviendo esa situación piensen “¿para qué luchar?”. Hay que tener cuidado con las palabras que se utilizan, creo que los medios están carentes de asesoramiento en este sentido. 

P – Para terminar, Doctor, ¿cómo se entiende esta disparidad entre la falta de atención psicológica en la atención primaria a los pacientes y la amplia difusión de los medios de comunicación?

AZ – Esto es ciencia, algunos decimos lo que es necesario y otros dicen que no es tan importante. Nos dicen que no podemos patologizar el cáncer a nivel mental, pero es que no estamos hablando de un apoyo o de una atención psicológica directamente para trabajar ansiedad, depresión o trauma. Se trata de una atención psicológica para fomentar el bienestar y la calidad de vida en pacientes con cáncer, haciéndoles aprender y poner en marcha estrategias de afrontamiento que sean adaptativas, que fomenten una mejor regulación emocional y que les lleven prevenir tener que ir a un psicólogo o un psiquiatra que les vea con un problema mental. Eso es lo que queremos y lo que estamos luchando, que las unidades de oncología tengan la psicooncología. Unidades como Cruz Roja o la AECC trabajan con pacientes con cáncer, pero no deberían ser organismos privados, sino un protocolo de la administración.

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